- introducción
Ya en otros artículos nos hemos referido al tema, en especial cuando hubo una demanda de algunos sectores reclamando la restauración de la Moral y Cívica, como asignatura salvadora ante las innumerables evidencias de violencia social, inconductas, agresividad, sexo explícito, violaciones y en muchas de ellas los escenarios frecuentes eran los recintos escolares. Recuerdo que algunos de mi generación apelaban por la asignatura argumentando que los logros de la escuela antigua, como nosotros, dieron resultados por medidas como las señaladas.
Hoy no es un simple reclamo, es una “Ordenanza” (02-25), una orden ya emitida para que sea implementada la asignatura a partir del 2025-2026.
Esta virtud asignada con esperanzas transformadoras, en nuestro país viene con historia propia que daremos a conocer, con razones históricas que le sirven de cedula de identidad y ameritan una propuesta.
- Antecedentes históricos
Se calcula que del siglo V al XVI la humanidad vivió lo que se denominó el código moral único” que estaba signado por la convicción y la imposición de que solo había una forma de valorar y quienes lo hicieran de otra manera era por equivocación o trastornos mentales, es la irrupción de Lutero quien con su postura de rebeldía sienta las bases del pluralismo axiológico, impuso a un alto costo que era posible y necesario pensar de otra manera
Esta cosmovisión hizo que en algún momento se confundiera ética con valores, cuando la primera la estudia el deber y los segundos la axiología” encontrándose en un punto en el cual se reconoce como tarea de la ética educar en valores y deja como tarea responder ¿cuáles valores? ¿cómo educarlos y para qué?
La moral y cívica no es nueva, más bien fue una pieza clave que nació y sirvió de punto de anclaje ideológico en el gobierno de Trujillo que apoyo el sistema educativo de su régimen en tres ejes claves relacionados entre sí:
. Desterrar el pensamiento hostosiano.
- Resguardarse en el paraguas de la religiosidad católica
- Impulsar la asignatura moral y cívica.
Hay evidencias de que la asignatura ya existía en 1932 y de que el régimen le asignó un papel protagónico. Integró a los más connotados educadores e intelectuales de la época como secretarios de educación y colaboradores. Se tomaron todas las medidas (medios) que garantizaran los resultados.
En síntesis, la asignatura quedo como arma fundamental para ideologizar la educación desde el mundo de los valores.
c. Educar en valores
Ha existido un predominio, a conveniencia, de una visión objetivista de los valores, influenciados por el pensamiento platónico que, a su vez, iluminó y justificó la percepción de que solo existe una forma única de pensar y si ocurriera lo contrario estaría explicado por el error o la alteración mental del sujeto
Si los valores fueran solo objetivos serian predeterminados y solo bastaría “bajarlos del estante” para aplicarlo según la necesidad. La asignatura de valores objetivos incluye que estos se asuman, se apliquen, se transmitan. La nueva ordenanza cae en los mismos errores señalados cuando dice en uno de sus Considerandos:
“Formar para la comprensión, asimilación y desarrollo de los valores humanos y trascendentes: intelectuales, morales, éticos, estéticos y religiosos” con una visión estandarizada y universal de los valores que traduce una coincidencia de sus autores con la objetividad de los valores lo que llevaría de nuevo a “ajustar” los valores a la realidad, sin permitir su construcción, haciéndolo transmisible y replicable del modelo que sirve de ejemplo.
Predomina un enfoque objetivista del valor y una metodología que prioriza la transmisión sobre la construcción lo que denota un sesgo en la comprensión objetivista-subjetivista del valor y el riesgo de tener resultados inconsistentes con la realidad
Esto genera un desfase entre la revisión de los hechos que afectan diariamente a la sociedad y el análisis estimativo, de valores, que los interpele y permita construirlos para lograr decisiones morales.
d. El constructivismo axiológico
Este modelo fue propuesto hace algún tiempo por el profesor Diego Gracia, parte del instrumental bioético de la deliberación moral. Se desarrolla con el claro objetivo de formar sujetos que aprendan a tomar decisiones moralmente correctas relacionadas con la proyección que es lo que le da la dimensión ética al quehacer humano “la ética trata siempre no del presente sino del futuro, no de lo que es sino de lo que aún no es, pero debe ser” (Diego Gracia)
Educar en valores es el proyecto moral y, ello conlleva fundamento y metodología para aplicar en la escuela y enseñar a deliberar construyendo valores para poder discernir sobre lo que se debe o no debe hacerse, la decisión moral ante los hechos es el punto nodal.
Actuar por un programa que aplica valores es distinto a aprender a descomponer los hechos (perceptiva), hacer juicios de valores y discernir entre conflictos de valor (estimativa) y toma de decisiones (deberes).
Esta perspectiva requiere ser gerenciados por comités de bioética y docentes formados para esos fines, pues en la práctica son los mismos profesores de formación religiosa, pues como me dijo una profesora “eso lo puede dar cualquiera. “Dar” es una entrega de una tarea prefabricada que deben recibir.
Se requiere una formación en bioética de quienes serán los responsables de la asignatura, según el modelo que asuma la ordenanza.
Es la hora de que la bioética, como ética de la vida entre a la escuela.!